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viernes, 19 de diciembre de 2014

RETRATO A RUBEN OCHANDIANO

Ruben calla, escucha, reflexiona, piensa y actúa, y cuando actúa el escenario tiembla y se pinta de rojo. Es tanto lo que Ruben tiene para ofrecer que abruma; tantas, tantas emociones que se han gestado a lo largo de los años (¿verdad, Ruben?) que no me extraña que cada vez que le veo en un escenario o delante de la cámara o dirigiendo, agradezca, como una bendición, el hecho de que este chico se haya dedicado a lo que se dedica.
Ruben me regaló este momento de honestidad que veis sobre estas líneas: un ser humano que piensa y regala, un ser humano que decide (con la dificultad que ello conlleva) desnudar un momento privado y regalárselo al mundo.
Gracias, querido Ruben, por tu serenidad rebosando el quicio del volcán, por tu abrazo, por tus dudas, por tu búsqueda, por tus equivocaciones y tus aciertos, porque sabes, amigo, que todo eso provoca en nosotros el intento de ser, cada vez, mejores seres humanos.
Te quiero, Ruben.

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