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martes, 3 de julio de 2012

RETRATO ANTONIO BANDERAS


Antonio y yo coincidimos en el rodaje de "La Piel que habito" de Almodovar. Yo acudía casi todos los días que me tocaba rodar acompañado de mi cámara de fotos, y poco a poco iba retratando a todos los componentes del equipo (a todos aquellos que lo deseaban, claro está).
      El día que rodamos la violación de Vera (Elena Anaya) a manos de Zeca (Yo) y el posterior asesinato de este último por su hermano (Antonio Banderas), fue el día más apacible, relajado y juguetón de todos los que me tocó rodar a las órdenes de Pedro; y como la cosa iba distendida, en uno de los numerosos parones, aproveché para informarle a Antonio que había retratado a la mayoría de los miembros del equipo (excepto a Pedro) y qué, por supuesto, sería fantástico retratarle a él también, a lo que Antonio accedió con total cortesía. Me sonrió, entrecerró los ojos en mitad de esa sonrisa y con la frente arrugada como fingiendo juguetonamente un pequeño enfado me dijo: "Pues claro que si, compañero", me dió un golpecito en la espalda y preguntó: ¿Donde quieres que me ponga y cómo lo quieres? (Antonio es un tipo agradable, buen compañero, buen conversador, inquieto, astuto, juguetón, observador, atractivo y además buen actor...qué más se puede pedir). Busqué rápidamente el rincón del plató con la luz más tenebrosa (pues así presentía yo que era el color de la sangre de su personaje "El doctor Ledgard") y le respondí: "Ponte en este rincón y haz lo que desees. No quiero que hagas nada que no necesites hacer. Dame lo que sientas o, por el contrario, niégamelo, piensa lo que necesites, a mi me da exactamente igual lo que hagas, el retrato tiene que revelarte algo a ti mismo y, quizá, de paso, me revele a mi algo de ti. Cumple tu fantasía". Antonio se me quedó mirando, agachó la cabeza, emitió un sonido gutural, respiró profundamente durante cinco o seis segundos y al levantar la cabeza...esto es lo que me regaló. 
     Imagino que, durante muchos años,  gran parte de los fotógrafos que le han retratado querían obtener de él una imagen comercial (un "instante vendible"). Mi gratitud hacia él es absoluta, pues acostumbrado a verle en casi todos los retratos con una sonrisa medio pícara, o bien esgrimiendo sin pudores una actitud decididamente seductora, a mi, en este caso, me regaló algo suyo que no estoy acostumbrado a ver: su rabia.
Gracias, Antonio.

3 comentarios:

  1. Conseguiste lo que nadie, podremos conseguir, relax.

    Enhorabuena.

    Arian

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  2. Gracias a ti poe el comentario y a Antonio por su generosidad.
    Un abrazo respirado.

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  3. Enhorabuena por tus fotos, me encantan! las encontré a traves de los RT de Hugo Silva...
    Esta especialmente está genial, como tu dices por lo inusual de la "pose", pero me ha sorprendido el gran parecido de Antonio Banderas con el Doctor Hannibal Lecter...

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